8/2/2024

Una mujer cuya hija estaba poseída por un espíritu impuro oyó hablar de Jesús y fue a prostrase a sus pies

“Una mujer cuya hija estaba poseída por un espíritu impuro oyó hablar de Jesús y fue a prostrase a sus pies”. Mc 7, 25 Cuántas madres sufren a causa de los males que tienen sus hijos y buscan de todos los modos posibles ayudarlos para que puedan superarlos. Hoy vemos a esta mujer extrajera que escuchó hablar de Jesús y no dudó en ir hasta él, humillándose con mucha insistencia hasta conseguir el milagro que necesitaba para su hija. El hecho es que Jesús puede sanar y liberar a los hijos, también por la súplica insistente de las madres. Todos podemos colaborar con la salvación de aquellos a los cuales amamos. Pruébalo. Paz y bien.

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