29/2/2024

“Había un hombre rico que se vestía de púrpura y a su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro”. Lc 16, 19-20

“Había un hombre rico que se vestía de púrpura y a su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro”. Lc 16, 19-20 Esta parábola nos revela hasta qué punto puede llegar nuestra des humanidad. Este rico era tan superficial e insensible que no veía ni se compadecía del dolor de Lázaro. El perro parece más “humano” que este rico. Él no se volvería pobre por socorrer o ayudar a Lázaro. Aunque conocía al padre Abraham, esto es, conocía algo de las Escrituras, esto no le hizo capaz de ayudar a ese pobre. Su religión era estéril y por eso no le sirvió para la salvación. También nosotros: si nuestra fe no nos hace sensibles, no nos salvará. Paz y bien.

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