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Gotas de Paz - 313                      Roma, 14 de noviembre de 2008.

 

"Un hombre, partiendo para un viaje, llamó a sus servidores y les entrego sus bienes." (Mt 25, 14)

 

Así empieza el evangelio de este domingo, que conocemos como la parábola de los talentos.

Estamos en el penúltimo domingo del año litúrgico y el próximo será la fiesta de Cristo Rey.

Siendo así, pienso que podemos identificar a este hombre que partió para un viaje con Jesucristo. El, después de su Ascensión, nos entregó la misión de continuar su obra en el mundo. Nos dejó sus bienes, esto es, la Iglesia. En ella, cada uno de nosotros es invitado a poner a disposición sus propias capacidades para que, realizándonos como personas, colaboremos a hacerla crecer.

Nadie de nosotros debe cruzar los brazos. Dios ha puesto en las manos de cada uno de nosotros muchos dones pensando en el crecimiento de su Iglesia. No podemos enterrar estos dones en el mundo, usándolos de modo egoísta, pensando solamente en nosotros mismos. Los dones que Dios nos dio son también un compromiso con él. Deben ser utilizados en la construcción de su reino.

Si Dios te dio por ejemplo un don musical, no es solo para que tú saques ventajas personales de esto, él espera que con tu música puedas hacer crecer su Iglesia, la paz, la justicia, el amor.

Si Dios te dio una gran inteligencia, no es solo para que tengas diplomas y un buen empleo, sino para que también descubras nuevos modos de anunciarlo.

Si Dios te dio el don de la comunicación, de la simpatía, de la amistad no es solo para pensar a ti mismo, sino para que puedas atraer otras personas a él.

Si Dios te dio la gracia de conocer su palabra, no es solo para que la medites en tu corazón, sino para la anuncies en todos los lugares donde él quiere llegar por medio de ti.

Si Dios te dio luz en tus ojos, fuerza en tus brazos, energía en tu cuerpo, no es solo para correr en tus quehaceres personales, sino para que puedas socorrer a tus hermanos que caen o que necesitan de tus capacidades. 

Si Dios te dio la gracia de ser un estudioso y un investigador, no es para que juegues con la vida, sino para que la promueva y la defienda.     

Infelizmente hay mucha gente con sus dones completamente enterrados en el mundo. Existen personas con dones fantásticos, pero que están traicionando a Dios. Algunas lo usan solo para sí mismas, solo en función del propio bien estar. Para él no tienen tiempo. Otras hacen aun peor, usan sus dones en contra de las cosas de Dios.

Ah, si todos los católicos supieran dar a Dios lo que es de Dios, si pusieran a disposición de él sus dones, nuestra Iglesia tendrían un fuerza de transformación increíble: ¡el mundo sería diferente!   

Infelizmente existen muchos con miedo de comprometerse.

Con todo, el evangelio es claro. Este hombre que nos confió sus bienes (la Iglesia), tendrá un día un encuentro personal con cada uno de nosotros y se  interesará en saber con que nosotros contribuimos en el crecimiento de su propiedad. Y a todos los que respondieran que con sus dones ayudaron al aumento de la Iglesia, él dirá: "Muy bien, siervo bueno y fiel, como fuiste fiel en lo poco, yo te daré mucho más, venga a participar de la alegría de tu Señor." Pero  aquel que solo pensó en sí mismo, que enterró todos sus dones en las cosas del mundo, este se perderá en su propio aislamiento.

Sin dudas, Dios nos ama, pero su amor es exigente!

 

El Señor te bendiga y te guarde,

El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.

El Señor vuelva su mirada cariñosa y te dé la PAZ.

Hno. Mariosvaldo Florentino, capuchino 

 

hnomario@gotasdepaz.com

 

                    

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